
-¿Qué odias más, la tiniebla o la luz, oh Timón, que ya has muerto?
-La tiniebla, pues hay más gente en el Hades.
Calímaco, "Timón, implacable misántropo"
L'ami du genre humain n'est point du tout mon fait.
Molière, Le misanthrope
No es fácil saber cómo ha de portarse un hombre para hacerse un mediano lugar en el mundo. Si uno aparenta talento o instrucción, se adquiere el odio de las gentes, porque le tienen por soberbio, osado y capaz de cosas grandes. Si, al contrario, uno es humilde y comedido, le desprecian por inútil y necio. Si ven que uno es algo cauto, prudente y detenido, le tienen por vengativo y traidor. Si es uno sincero, humano y fácil de reconciliarse con el que le ha agraviado, le llaman cobarde y pusilánime; si procura elevarse, ambicioso; si se contenta con la medianía, desidioso; si sigue la corriente del mundo, adquiere nota de adulador; si se opone a los delirios de los hombres, sienta plaza de extravagante. Estas consideraciones, pesadas con madurez y confirmadas con tantos ejemplos como abundan, le dan al hombre gana de retirarse a lo más desierto de nuestra África, huir de sus semejantes y escoger la morada de los desiertos o montes entre fieras y brutos.
José Cadalso, Cartas marruecas
En cada país, los vicios y los males universales de los hombres y de la sociedad humana se señalan como específicos del lugar. (...) como si en otros sitios las cosas se condujesen de otra manera. Los hombres son miserables por necesidad y están resueltos a creerse miserables por accidente.
(...)
Hombres insignes por probidad son para el mundo aquellos de los que, teniendo familiaridad con ellos, puedes, sin esperar favor alguno, no temer ningún disfavor.
Giacomo Leopardi
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