viernes, 9 de julio de 2010

Roma. Carpe diem


Tú no preguntes -¡pecado saberlo!- qué fin a mí, cuál a ti dieron los dioses, Leucónoe, ni las babilonias cábalas consultes. (...) Mientras estamos hablando, habrá escapado envidiosa la edad: aprovecha el día, fiando lo menos posible en el que ha de venir.



Vivir al día.

Horacio



Coge rosas, muchacha, mientras nueva es la flor y nueva tu juventud, y recuerda que tu edad corre tan deprisa como la suya.

Ausonio



Mientras puedas, vive feliz gozando de tus bienes; vive recordando cuán breve es tu vida.



Contento de lo presente, deje el espíritu de inquietarse por lo que ha de venir.

Horacio



Gocemos de las cosas dulces; nuestro es lo que vivimos; pronto serás ceniza, sombra, una fábula.

Persio



Recoged las uvas que penden de cepas llenas.



Coged con mano pronta los frutos que se os escapan.

Ovidio



Vivirá contento y dueño de sí mismo aquel que al cabo de cada día pueda decir: "He vivido."

Horacio



No es inteligente, créeme, decir: "viviré". La vida del mañana está demasiado lejos. Vive hoy.



¿Que vivirás mañana? Ya es tarde, Póstumo, para vivir hoy. El sabio, Póstumo, es el que ya vivió ayer.

Marcial




En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende el corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera

por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega



Apoyándose en la manta esquimal, mirando las velas verdes a través de la copa de vodka (íbamos a ver los peces al Quai de la Mégisserie) era casi sencillo pensar que quizá eso que llamaban la realidad merecía la frase despectiva del Duke, It don't mean a thing if it ain't that swing, pero por qué la mano de Gregorovius había dejado de acariciar el pelo de la Maga, ahí estaba el pobre Ossip más lamido que una foca, tristísimo con el desfloramiento archipretérito, daba lástima sentirlo rígido en esa atmósfera donde la música aflojaba las resistencias y tejía como una respiración común, la paz de un solo enorme corazón latiendo para todos, asumiéndolos a todos. Y ahora una voz rota, abriéndose paso desde un disco gastado, proponiendo sin saberlo la vieja invitación renacentista, la vieja tristeza anacreóntica, un carpe diem Chicago 1929.

You so beautiful but you gotta die some day,

You so beautiful but you gotta die some day,

All I want's a little lovin' before you pass away

de cuando en cuando ocurría que las palabras de los muertos coincidían con lo que estaban pensando los vivos (si unos estaban vivos y los otros muertos). You so beautiful. Je ne veux pas mourir sans avoir compris pourquoi j'avais vécu. (...) Y de golpe, con una desapasionada perfección, Earl Hines proponía la primera variación de "I ain't got nobody", (...)

Julio Cortázar, Rayuela



Fotografía: Maximilien Luce, Quai de la Mégisserie






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