Alguien me contó tu muerte, Heraclito, y mi llanto
provocó; recordé cuántas veces ponerse
el sol vimos charlando. Y ahora, ya no eres, amigo
de Halicarnaso, sino vieja ceniza, pero
vivirá el ruiseñor de tus cantos y nunca su mano
pondrá en ellos Hades, que todo lo arrebata.
Calímaco, La muerte de un amigo
Se habían conocido como enemigos, y deberían haberse matado. Pero, cuando se vieron y estaban a punto de batirse en duelo, se admiraron. A cada uno de ellos le gustaba la belleza y la fuerza del otro. A partir de entonces se hicieron compañeros de aventuras. Y nunca Teseo fue tan feliz como con Piritoo, al inventar hazañas escarnecedoras, al realizarlas, al contarlas después. Ambos sabían, habían visto el mundo, habían matado bestias míticas, habían raptado a jóvenes reales. Nada podría separarles, desde luego no una mujer. (...) Un día Piritoo se sintió solo, hacía poco que había muerto su esposa Hipodamía. Pensó en visitar a su amigo Teseo, en Atenas. Y el viudo encontró a otro viudo: Fedra se había ahorcado. Como tantas otras veces, hablaron largo y tendido, y no tardaron en proyectar nuevas hazañas. (...) Cuando se hubieron apoderado de helena, se la jugaron a los dados. Venció Teseo. (...) Y un día pensaron, siempre juntos, en esas conversaciones cifradas que eran el placer más grande de su vida (ni las mujeres ni la pura aventura les proporcionaban, en el fondo, otro igual), que después de haber recorrido prácticamente toda la tierra, les quedaba aún por invadir el reino subterráneo. De la misma manera que habían raptado princesas terrestres, ¿por qué no raptar ahora reinas divinas? ¿Quien ha burlado el reino de los vivos no podrá burlar también el reino de los muertos? Así que Piritoo y Teseo descendieron al Hades para raptar a su reina.
Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía
El ímpetu cruel de mi destino,
¡cómo me arroja miserablemente
de tierra en tierra, de una en otra gente,
cerrando a mi quietud siempre el camino!
¡Oh, si tras tanto mal grave y contino,
roto su velo mísero y doliente,
el alma, con un vuelo diligente,
volviese a la región de donde vino!
Iríame por el cielo en compañía
del alma de algún caro y dulce amigo,
con quien hice común acá mi suerte.
¡Oh, qué montón de cosas le diría,
cuáles y cuántas, sin temer castigo
de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!
Francisco de Aldana
ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como el rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
10 de enero de 1936
Miguel Hernández
Querida Hannah:
Ésta es la segunda carta que te escribo, descarté la primera por demasiado aburrida. ¿Vendrás con Heinrich la primera quincena de septiembre? Espero que sí. Tengo unas ganas tremendas de hablar contigo. Estoy harta de la charlatanería mundana del Cabo en verano; necesito aire. No sé por qué, pero nuestras defensas se resquebrajaron y cedimos a la implacable racha de invitaciones que hubo que dar y recibir. La primera parte del verano fue maravillosa, pero en las tres últimas semanas hemos estado, como invertebrados, respondiendo al clamor misterioso de las obligaciones sociales. Recepciones al aire libre para cientos de personas. Se oye el ruido y, literalmente, se huelen los vapores del alcohol a un kilómetro de distancia. Uno decide no ir y entonces, vaya a saber por qué, en el último minuto, se encuentra allí por temor de perderse algo. (...) exhalan un tufo a aburrimiento insultante.
Hannah Arendt y Mary McCarthy, Entre amigas
http://www.youtube.com/watch?v=XHlcW_lKPl4
When you're down and troubled
And you need some loving care
And nothing, nothing is going right
Close your eyes and think of me
And soon I will be there
To brighten up even your darkest night
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
You've got a friend
If the sky above you
Grows dark and full of clouds
And that old north wind begins to blow
Keep your head together
And call my name out loud
Soon you'll hear me knocking at your door
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
Ain't it good to know that you've got a friend
When people can be so cold
They'll hurt you, and desert you
And take your soul if you let them
Oh, but don't you let them
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
You've got a friend
Carole King, "You've got a friend"
http://www.youtube.com/watch?v=EmOtWyjs8iU
What would you think if I sang out of tune,
Would you stand up and walk out on me ?
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key.
Oh, I get by with a little help from my friends Mm,
I get high with a little help from my friends Mm,
gonna try with a little help from my friends
What do I do when my love is away? (Does it worry you to be alone ?)
How do I feel by the end of the day? (Are you sad because you're on your own ?)
No, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody?
I need somebody to love
Could it be anybody?
I want somebody to love.
Would you believe in a love at first sight?
Yes, I'm certain that it happens all the time
What do you see when you turn out the light?
I can't tell you but I know it's mine,
Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody?
I just need someone to love
Could it be anybody?
I want somebody to love.
Oh, I get by with a little help from my friends with a little help from my friends
The Beatles, "With a little help from my friends"
provocó; recordé cuántas veces ponerse
el sol vimos charlando. Y ahora, ya no eres, amigo
de Halicarnaso, sino vieja ceniza, pero
vivirá el ruiseñor de tus cantos y nunca su mano
pondrá en ellos Hades, que todo lo arrebata.
Calímaco, La muerte de un amigo
Se habían conocido como enemigos, y deberían haberse matado. Pero, cuando se vieron y estaban a punto de batirse en duelo, se admiraron. A cada uno de ellos le gustaba la belleza y la fuerza del otro. A partir de entonces se hicieron compañeros de aventuras. Y nunca Teseo fue tan feliz como con Piritoo, al inventar hazañas escarnecedoras, al realizarlas, al contarlas después. Ambos sabían, habían visto el mundo, habían matado bestias míticas, habían raptado a jóvenes reales. Nada podría separarles, desde luego no una mujer. (...) Un día Piritoo se sintió solo, hacía poco que había muerto su esposa Hipodamía. Pensó en visitar a su amigo Teseo, en Atenas. Y el viudo encontró a otro viudo: Fedra se había ahorcado. Como tantas otras veces, hablaron largo y tendido, y no tardaron en proyectar nuevas hazañas. (...) Cuando se hubieron apoderado de helena, se la jugaron a los dados. Venció Teseo. (...) Y un día pensaron, siempre juntos, en esas conversaciones cifradas que eran el placer más grande de su vida (ni las mujeres ni la pura aventura les proporcionaban, en el fondo, otro igual), que después de haber recorrido prácticamente toda la tierra, les quedaba aún por invadir el reino subterráneo. De la misma manera que habían raptado princesas terrestres, ¿por qué no raptar ahora reinas divinas? ¿Quien ha burlado el reino de los vivos no podrá burlar también el reino de los muertos? Así que Piritoo y Teseo descendieron al Hades para raptar a su reina.
Roberto Calasso, Las bodas de Cadmo y Harmonía
El ímpetu cruel de mi destino,
¡cómo me arroja miserablemente
de tierra en tierra, de una en otra gente,
cerrando a mi quietud siempre el camino!
¡Oh, si tras tanto mal grave y contino,
roto su velo mísero y doliente,
el alma, con un vuelo diligente,
volviese a la región de donde vino!
Iríame por el cielo en compañía
del alma de algún caro y dulce amigo,
con quien hice común acá mi suerte.
¡Oh, qué montón de cosas le diría,
cuáles y cuántas, sin temer castigo
de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!
Francisco de Aldana
ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como el rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
10 de enero de 1936
Miguel Hernández
Querida Hannah:
Ésta es la segunda carta que te escribo, descarté la primera por demasiado aburrida. ¿Vendrás con Heinrich la primera quincena de septiembre? Espero que sí. Tengo unas ganas tremendas de hablar contigo. Estoy harta de la charlatanería mundana del Cabo en verano; necesito aire. No sé por qué, pero nuestras defensas se resquebrajaron y cedimos a la implacable racha de invitaciones que hubo que dar y recibir. La primera parte del verano fue maravillosa, pero en las tres últimas semanas hemos estado, como invertebrados, respondiendo al clamor misterioso de las obligaciones sociales. Recepciones al aire libre para cientos de personas. Se oye el ruido y, literalmente, se huelen los vapores del alcohol a un kilómetro de distancia. Uno decide no ir y entonces, vaya a saber por qué, en el último minuto, se encuentra allí por temor de perderse algo. (...) exhalan un tufo a aburrimiento insultante.
Hannah Arendt y Mary McCarthy, Entre amigas
http://www.youtube.com/watch?v=XHlcW_lKPl4
When you're down and troubled
And you need some loving care
And nothing, nothing is going right
Close your eyes and think of me
And soon I will be there
To brighten up even your darkest night
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
You've got a friend
If the sky above you
Grows dark and full of clouds
And that old north wind begins to blow
Keep your head together
And call my name out loud
Soon you'll hear me knocking at your door
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
Ain't it good to know that you've got a friend
When people can be so cold
They'll hurt you, and desert you
And take your soul if you let them
Oh, but don't you let them
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come running to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
You've got a friend
Carole King, "You've got a friend"
http://www.youtube.com/watch?v=EmOtWyjs8iU
What would you think if I sang out of tune,
Would you stand up and walk out on me ?
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key.
Oh, I get by with a little help from my friends Mm,
I get high with a little help from my friends Mm,
gonna try with a little help from my friends
What do I do when my love is away? (Does it worry you to be alone ?)
How do I feel by the end of the day? (Are you sad because you're on your own ?)
No, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody?
I need somebody to love
Could it be anybody?
I want somebody to love.
Would you believe in a love at first sight?
Yes, I'm certain that it happens all the time
What do you see when you turn out the light?
I can't tell you but I know it's mine,
Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody?
I just need someone to love
Could it be anybody?
I want somebody to love.
Oh, I get by with a little help from my friends with a little help from my friends
The Beatles, "With a little help from my friends"
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ResponderEliminarAu demeurant, ce que nous appellons ordinairement amis et amitiez, ce ne sont qu'accoinctances et familiaritez nouées par quelque occasion ou commodité, par le moyen de laquelle nos ames s'entretiennent. En l'amitié dequoy je parle, elles se meslent et confondent l'une en l'autre, d'un melange si universel, qu'elles effacent, et ne retrouvent plus la couture qui les a joinctes. Si on me presse de dire pourquoy je l'aymois, je sens que cela ne se peut exprimer, qu'en respondant : "Par ce que c'estoit luy; par ce que c'estoit moy."
ResponderEliminarIl y a, au delà de tout mon discours, et de ce que j'en puis dire particulierement, ne sçay quelle force inexplicable et fatale, mediatrice de cette union. Nous nous cherchions avant que de nous estre veus, et par des rapports que nous oyïons l'un de l'autre, qui faisoient en nostre affection plus d'effort que ne porte la raison des rapports, je croy par quelque ordonnance du ciel; nous nous embrassions par noz noms. Et à nostre premiere rencontre, qui fut par hazard en une grande feste et compagnie de ville, nous nous trouvasmes si prins, si cognus, si obligez entre nous, que rien des lors ne nous fut si proche, que l'un à l'autre.
Montaigne. Essais. Livre I. Chapitre 27. "De l'amitié"
La traducción:
ResponderEliminarLo que ordinariamente llamamos amigos y amistad no son más que uniones y familiaridades trabadas merced a algún interés, o merced al acaso por medio de los cuales nuestras almas se relacionan entre sí. En la amistad de que yo hablo, las almas se enlazan y confunden una con otra por modo tan íntimo, que se borra y no hay medio de reconocer la trama que las une. Si se me obligara a decir por qué yo quería a La Boëtie, reconozco que no podría contestar más que respondiendo: porque era él y porque era yo. Existe más allá de mi raciocinio y de lo que particularmente puedo declarar, yo no sé qué fuerza inexplicable y fatal, mediadora de esta unión. Antes de que nos hubiéramos visto, nos buscábamos ya, y lo que oíamos decir el uno del otro, producía en nuestras almas mucha mayor impresión de la que se advierte en las amistades ordinarias; diríase que nuestra unión fue un decreto de la Providencia. Nos abrazábamos por nuestros nombres, y en nuestra entrevista primera, que tuvo lugar casualmente en una gran fiesta de una ciudad, nos encontramos tan prendados, tan conocidos, tan obligados el uno del otro, que nada desde entonces nos tocó tan de cerca como nuestras personas. Escribió él una excelente sátira latina, que se ha impreso, en la cual explica la precipitación de una amistad que llegó con tal rapidez a ser perfecta. Habiendo de durar tan poco tiempo su vida y habiendo comenzado tan tarde nuestras relaciones (pues ambos éramos ya hombres hechos, él me llevaba algunos años), no tenían tiempo que perder, ni necesitaban tampoco acomodarse al patrón de las amistades frías y ordinarias, en las cuales precisan tantas precauciones de dilatada y preliminar conversación. En la amistad nuestra no había otro fin extraño que le fuera ajeno, con nada se relacionaba que no fuera con ella misma; no obedeció a tal o cual consideración, ni a dos ni a tres ni a cuatro ni a mil; fue no sé qué quinta esencia de todo reunido, la cual habiendo arrollado toda mi voluntad condújola a sumergirse y a abismarse en la suya con -145- una espontaneidad y un ardor igual en ambas. Nuestros espíritus se compenetraron uno en otro; nada nos reservamos que nos fuera peculiar, ni que fuese suyo o mío.
¡Preciosos tus comentarios, Xavi! Un abrazo
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